Arranca un nuevo año..........

Y, como no podía ser menos, desde Viena llegará puntualmente un concierto, maravillosamente dirigido y realizado, que, de por sí, es una lección de “savoir-faire” dictada desde el corazón del viejo continente.  Esta columna, que mantiene su catalejo sobre dicho espectáculo, se atreve a calificarlo de magnífica “anti-chapuza”, es decir, lo contrario de lo que se acostumbra a ver, y que tanto se ha prodigado durante el pasado año.  Pero no merece la pena hacer un inventario de cuanto se hace “sin arte ni esmero” (chapuza, según el diccionario), a pesar de que luego lo quieran arreglar vistiéndolo de seda, ya se sabe, mona se queda.

Comienza, también, el semestre de la presidencia de la Unión Europea en manos húngaras, un pais debil económicamente, despues dehaber estado en manos belgas, un pais sin gobierno. Hungria no figura entre los resentidos dirigentes de que las cosas en Europa no vayan como ellos quisieran.  Los oscuros gobernantes defraudados porque los europeos no “tragan” un proyecto de Constitución, elaborado en secretas “cocinas”, es presumible que harán lo posible por entorpecer un desarrollo en armónica cohesión de la nueva Unión de 27 países –más de quinientos millones de ciudadanos-, pero, también es previsible, que “esto no hay quien lo pare”, y, o se suben al carro que las gentes han echado a andar, o habrán de ponerse en la cola, y, desde luego, tontos no son.  ¿Ha observado algún lector lo patético que resulta un memo cuando intenta convencer de que no lo es?  -Está claro que tonto no soy, ¿está claro, eh?...

Mientras los demás países asociados se dan codazos entre ellos para mejor situarse en la “unión”, nuestro país, paradójicamente, permanece en la tonta actitud de rebuscar, en su desordenado pupitre, qué trastos encontrar para arrojarlos a la cabeza del vecino: -¡Hombre, mira!... he encontrado un libro de mi bisabuelo que dice que los romanos arrasaron Numancia, y les cortaron la mano por la muñeca a las tribus ibéricas que se solidarizaron con ellos...  Tienen tarea para rato, pueden perder tiempo a modo; la historia de España es, casi toda ella, conflictiva.  Y ese hábito –coincidiendo con la conclusión de Madariaga-, hasta lo introdujo en América. 
 

La fuerza de la vida -el impulso vital-, lo puede todo, y con ello hay que contar para la esperanza.  Por esencia, sólo se espera lo que aún no se tiene.  Este recoveco por el que pasa el país, forzosamente –por instinto de supervivencia-, ha de concluir.  Los tontos no conseguirán convencer de que no lo son, por mucho que legislen, y porque entre otras cosas... es imposible, como “lo que no pué ser, no pué ser”.  La gente normal sabe cómo utilizar su tiempo en cosas útiles. 

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