
Mal de muchos...¿pan para todos?
Repetido este dicho "mal de muchos, "consuelo de tontos", con el que se establece bajo el saber popular, que por muy extendido que se encuentre un mal, no supone alivio personal alguno. Pero el número de tontos equivale al de los necios y este “es infinito” según afirma categóricamente el libro Eclesiastes de la Sagrada Biblia, y que a su vez recoge Cervantes en una reflexión entre Don Quijote y Sancho, pudiera ser un consuelo auténtico, ya que esos “infinitos necios” están todos censados en nuestra aldea.
También se sabe del bajo concepto que tienen ciertos países del funcionamiento de sus instituciones con relación a las de otros a quienes de antemano se considera “adelantados”; sin embargo, se dan acontecimientos que demuestran lo relativo de ese principio. Recientemente, un peligroso criminal “etarra” detenido por la policía francesa --la eficaz Sureté, la dura, la creadora del penal con guillotina en la Guayana--, se ha escapado de la comisaría de Bayona donde había sido puesto a buen recaudo, y tardaron seis horas en descubrir su fuga... Si eso llega a ocurrir países meridionales, sería para no contar lo que se hubiera escuchado y leído. Pero no, resulta que a los eficaces comisarios franceses también se les escapan los presos.
En otro terreno, hace unos meses --según datos de La Opinión de Los Angeles (California)--, los alcaldes de las grandes ciudades estadounidenses han hecho una petición de ayuda a la Administración y al Congreso para enfrentar la cantidad creciente de habitantes sin techo y el fuerte aumento de las necesidades de ayuda alimenticia de urgencia. "El país más rico y más poderoso del mundo debe encontrar un medio de responder a las necesidades más fundamentales de sus residentes", declaró Thomas Menino, el alcalde de Boston y presidente de la conferencia de regidores. Las necesidades de asistencia alimentaria han crecido de manera urgente en un promedio del 19% durante este año, según investigación realizada en 25 grandes ciudades. Las mayores se constataron en Kansas City (aumento del 52%) y en Miami (49%) La mayor parte de los afectados son familias con niños, y el 38% de los adultos desamparados tiene un empleo que no llega a cubrir sus necesidades básicas.
“La estancia en la calle, sin techo, dura un promedio de seis meses y el 73% de las familias sin hogar fijo son monoparentales (¡)”, según el informe que concluye que el 32% son toxicómanos y el 23% enfermos mentales. "Estas no son simplemente estadísticas", subrayó el alcalde de Nashville, Bill Purcell; "se trata de personas de carne y hueso que tienen hambre y que carecen de hogar en nuestras ciudades". La mitad de las municipalidades interrogadas no disponen de suficientes alimentos, y dos tercios de ellas tuvieron que disminuir las raciones distribuidas para colmar las necesidades de los desamparados.
En su pedido, los alcaldes solicitan al gobierno norteamericano y al Congreso que pongan en marcha un programa nacional de construcción de albergues para terminar en un plazo de 10 años con el problema de la falta de techo. "Va a hacer falta un esfuerzo coordinado sobre varios frentes para combatir este problema. Ese esfuerzo deberá incluir recursos federales suplementarios para alimentación, alojamiento, formación profesional, tratamiento de toxicomanías y enfermedades mentales", según Anthony Williams, el alcalde de Washington.
El hambre puede ser clasificado sin duda como un mal de muchos, en USA... y en el resto del mundo... pero esta denuncia de los alcaldes crea la esperanza de que el “esfuerzo coordinado sobre varios frentes”, sea global, y equivalente --si no prioritario--, a la seguridad interna o a los gastos de defensa, que tanto disponen para su desenvolvimiento. Caso de que así fuera, el “mal de muchos”, supondría “pan para todos”. O sea, un real consuelo.