La otra cara del capitalismo

Las enormes proporciones materiales de la filantropía norteamericana siguen creciendo, habiéndose extendido esta disposición entre niños menores de diez años, y a la vez que se internacionaliza por el sistema “person to person”.  Un ejemplo muy reciente de este particular procedimiento es el de los padres de una niña vilmente fallecida en los atentados a las torres y al pentágono, que se han reunido y solidarizado con los de otra niña de la misma edad, víctima inadvertida de los bombardeos en Kabul.

Los orígenes de toda esa filantropía tienen diferentes raíces, y entre ellas se mezclan desde elementos positivistas, hasta otros más arcaicos  de carácter caritativo cristiano.  Para un literato del s.I a.c, como Marco Tulio Cicerón, que respiraba por la filosofía helénica, toda la humanidad constituye en su conjunto un solo organismo, y así entendía que un hombre... jamás podrá resultar extraño a otro hombre.  En los textos modernos, esta actitud se denomina altruismo, sinónimo de la filantropía, un impulso tan antiguo como el hombre.  Es el fundador del positivismo, Auguste Comte, a comienzos de XIX, quien fue el primero en designar como altruismo a lo que él consideró como el "polo opuesto del egoísmo", esencia natural de todo hombre, y que ha podido, y puede, resultar novedoso para quienes ignoren voluntariamente aquello de “Amaros los unos a los otros...” y todas cuantas obras de caridad fraterna se han realizado bajo este Mandato imperativo, en los últimos veinte siglos.

No hace mucho tiempo fue noticia en California la historia de una niña que vive en Santa Monica; cumplió siete años de edad, y en vez de regalos, pidió a sus amigos y familiares que hicieran donaciones a un programa medioambiental, “Además, tengo un cuarto lleno de juguetes y creo que no necesito más".

La filantropía, tiene un largo e ilustre historial en Norteamérica.   Circula la cifra de que en el año 2000, los estadounidenses donaron más de 203 mil millones de dólares a causas filantrópicas, más que cualquier otra nación en el mundo.

Carnegie en 1889, un escocés superenriquecido por el acero en USA, señaló en su “Evangelio de la riqueza”, que la superioridad del sistema capitalista no se mide únicamente por su capacidad para generar y administrar adecuadamente la riqueza. Es imprescindible también "establecer una relación armoniosa entre pobres y ricos", y para ello hay que dar dinero a causas que promuevan la superación personal, y su cadena de bibliotecas fueron un ejemplo coherente con esta definición.

El presidente delos Estados Unidos solicito al Congreso, en el presupuesto de defensa de 2003, un aumento de 15% con respecto a 2002 y que así alcanzará un total 318 mil millones de dólares.

Si ambas cifras se ajustan a la realidad, cuestión no fácil de aquilatar, se ve que el equivalente de dos tercios del programa norteamericano de defensa, es dedicado a solidaridad.  Lo cual es todo un ejemplo para los demás países y ciudadanos del resto de los países de la aldea global.

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