
Una "aldea" pequeña, antiquísima y primitiva
No hace falta pensar mucho para llegar a hacerse una idea cercana a la realidad del mundo que vivimos; basta leer-un-poco. Una embarcación militar española, destacada en misión oficial dentro de una fuerza multinacional en el Océano Indico (remoto a su base), detiene a un carguero procedente de Corea del Norte por transportar camuflados algunos potentes missiles fabricados en Rusia, y con destino a los Emiratos Unidos de Yemen, en la península arábiga. La satisfacción del deber cumplido de los marinos dura poco; una orden de Washington, que reconoce como aliado al Yemen, ordena liberar la presa. Pero la lección es magnífica; todo ha funcionado correctamente; los marinos españoles cumplieron su deber y quien ejerce el mando de la Alianza, consideró innecesario el arresto.
¿No es una maravilla tal y cómo se han desarrollado los acontecimientos, cómo han funcionado los hombres, las comunicaciones, y la toma de decisiones? Tanta es la eficacia que conduciría al asombro si no supiéramos de antemano, que, para según qué cosas, el planeta se ha hecho manejable, y se puede controlar desde una oficina si resulta preciso. Sin pertenecer a organizaciones de defensa, también es posible a cualquier persona desplazarse en unas horas por toda la corteza terrestre, comunicarse en vivo y en directo con la parte que desee, y no hay problema en enviar lo que sea a casi cualquier parte. En la Tierra todo se encuentra a la mano del hombre, es asequible.
De sobras es conocida su antigüedad; millones de años han transcurrido desde la noche de los tiempos hasta dar lugar en nuestros días a tanta maravilla tecnológica. El hombre como protagonista y testigo, se podría sentir orgulloso, sólo que no tanto como pudiera deducirse a simple vista. Un barco cargado de petróleo se resquebraja en el mar cercano de Europa, y su contenido, flotando sobre las aguas, se convierte en terrible “marea negra” suficiente para asolar las costas aledañas y provocar un destrozo irreparable. El país más poderoso del globo, los Estados Unidos de América, anuncian hoy mismo que están dispuestos a utilizar “en defensa propia” las temibles armas nucleares imposibles de medir en sus consecuencias. Añádase que una docena de niños han muerto de hambre en Argentina hace tan sólo unos días. Y todo esto, sin rebuscar, solo leyendo-un-poco los medios de información, porque existen bastantes más calamidades sin atender, y lo que es peor, sin que se pueda comprender por qué no se resuelven.
El globo terráqueo se ha ido reduciendo --un pueblo, como quien dice--; tiene reconocida antigüedad y sabiduría acumulada, pero demuestra limitación y torpeza antediluviana –jurásica se dice ahora-- al mostrarse incapaz de resolver necesidades elementales de supervivencia. Díganme, si no. ¿Se encuentra la Humanidad más cerca de sus orígenes, a pesar de tanta satisfacción por lo alcanzado, que del fin de su misión?.