Mara Gómez Avellaenda

Su lejenda creció

Un día más, nos acercamos a la Universidad. Mis compañeros y yo, acabamos de entrar en el aula, donde se va a impartir la asignatura, de Historia Universal.

 Nuestra profesora, nos mira fijamente, y nos dice…    Voluntarios, para leer los trabajos que han realizado…    El silencio es sepulcral…    Bueno, como veo que la voluntariedad,  hoy no la tienen muy asimilada, me obligan a que sea yo, la que decida;  Vd., por favor…  Me  ha tocado a mí. Poniéndome en pie, comienzo la lectura de mi trabajo.

    De la unión del rey Filipo II de Macedonia, con la princesa Olimpia de Molosia, nacería en Pella en el 356 a. C. un hijo, al que llamarían Alejandro. Este nombre era tradicional en la dinastía, y estaba destinado a coronar la obra de su padre. Acabar con el poderío del imperio persa, y crear a su vez, un imperio greco-persa; que abarcaría, desde el extremo de la península ibérica en Europa, hasta el río Indo, en los confines de Asía.

    Donde nació nuestro protagonista, en Macedonia; era una sociedad compuesta, por nobles brutalmente guerreros, y de campesinos serviles.    A lo largo de su infancia, tuvo una unión profunda, casi mística con su madre. De ahí, la religiosidad, que manifestó durante toda su vida.    Quién jugó un papel, muy importante en la niñez de Alejandro, fue su nodriza Lanice. Lo inició, en la lectura de los “poemas homéricos”, que se convertirían en su lectura preferida, y guía de sus acciones.

    Su padre Filipo II, de una forma drástica y tajante, lo hizo ingresar al bravío mundo de los guerreros, y al agotador mundo, de los cazadores. Se afirma que aprendió antes, A CABALGAR, QUE A CAMINAR…      El padre de Alejandro, había logrado para su hijo, excelentes maestros... LEONIDAS, para formarlo en lo militar  LISIMACO, para su cultura literaria  ARISTÓTELES, para su educación total  Alejandro, sentía auténtica veneración por Aristóteles.

 En las vacaciones le escribía largas cartas. Jurándole, que una vez que hubiese heredado el poder, lo ejercería sólo, en beneficio de la cultura.  Alejandro a lo largo de su vida, dijo que le debía la vida a su padre, el rey Filipo II; pero a Aristóteles, el haberle enseñado a vivir con dignidad.

   A Alejandro Magno se le describe como:  BELLO AUDAZ INTREPIDO AFORTUNADO GLORIOSO    Era también extraordinariamente supersticioso. De los miles de peregrinos, que durante milenios, acudieron a consultar el oráculo de AMON; el más célebre fue sin duda, Alejandro Magno. Quién se presentó, en el año 331 a. C.; tras haber unificado los estados griegos, y liberado Egipto del dominio persa. El macedonio, atravesó el desierto, para consultar el ORACULO DE AMON. Formuló una sola pregunta, ¿Le sería dado el honor, de conquistar el mundo? Nadia, salvo él, escuchó la  respuesta.

  Debió de ser prometedora, pues al poco tiempo, se lanzó a una campaña militar desenfrenada, en la que jamás perdió una batalla, y que sólo, se detendría con su muerte, ocho años más tarde…     Alejandro, a lo largo de su vida, se destacó por su heroísmo, y su constante desprecio a la muerte. Siempre marchó a la cabeza de su ejército, y combatió en primera fila.

  Su vida fue breve, pero muy intensa.   Sus ejércitos, más propios de un héroe épico; le llevaron a dominar un imperio, TAN EXTENSO, COMO FRÁGIL.       La figura de Alejandro Magno, quizá sea, de las más atractivas de la historia. Con treinta y tres años, consiguió conquistar, el mayor IMPERIO alcanzado.     Alejandro nos deja entrever, la figura de un conquistador nato, y con una idea;  LA DE LA CONQUISTA. De ir, donde nadie ha llegado aún.

 De ser el primero, adelantándose a todos los demás, y de ir, más lejos que nadie.    Alejandro III de Macedonia, llamado Magno (EL GRANDE), fue venerado por los suyos, por sus enemigos, y por los romanos. Los romanos que pasando los siglos, estudiarían con asombro, sus hazañas…

  Muerto en plena gloria (323 a.C.), cuándo era el amo del mundo, y tenía aún, toda la vida por delante. Su leyenda creció, hasta cubrir sus propias hazañas. Alimentando un fuego, que ha devorado la imaginación, de millones de hombres, a lo largo de miles de años…   ¿Qué les ha parecido el trabajo de su compañera? Disponemos de diez  minutos, para hacer los comentarios pertinentes…Y a continuación, procederá a dar lectura de su trabajo, otro compañero… 

                                                            Mara Gómez Avellaneda

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