Mi tio, vaya guasa
........jejeje , así te recuerdo , riéndote a carcajadas mientras recordabas una y mil veces como me encontraste, “postrado en la cama de un solitario hospital de Guadalajara, mientras me miraba con horror mi brazo , partido por la mitad y saliendo uno de los dos huesos por donde, supongo yo, no debía salir, agarrado como quien dice por una tirita”.
Y como tú, entonces, poniendo firme a quien se te ponía por delante, me sacaste de allí y así, como tú decías, me "salvaste la vida". No te cansabas nunca de repetirlo, y ni yo , la verdad sea dicha, de oírlo. Era una tontería, pero ambos dos nos seguimos riendo al recordarlo.
Saludos desde aquí al lado, sigue velando por todos nosotros, y si eso, otro día recordamos más anécdotas, Saludos de uno del trío calavera.
José Pablo Cereceda del Río
