Me quisiste como nadie igual
Cuando pienso en los momentos que me contaba mi madre, de cuando ella era pequeña, pienso que yo no te he valorado demasiado. Porque cuando tienes algo no lo valoras lo suficiente como cuando ya no lo tienes, y eso es lo que me pasó a mi.
Abuelito te quiero decir una cosa: nunca te olvidaré, nunca dejaré de ver tu rostro en tu dormitorio, nunca dejaré de escuchar tu voz en mi corazón, nunca dejaré de oler tu pipa que, a pesar de todo, era una pipa sagrada.
Ahora que no te tengo a mi lado no te puedo enviar más correos ni electrónicos ni cartas, pero nunca dejaré de hablarte por la noche, por la mañana, al mediodía, por la tarde... SIEMPRE. Para terminar quiero decirte que... ....ME QUISISTE COMO NADIE IGUAL...
Susana Durán Martínez-Osorio
