
Mara Gómez Avellaenda
Grandes genios del arte - Monet
Hace un par de días que he llegado a París.
Me dirijo al tren “Francisco de Goya”. La ciudad me fascina. Quizás, lo más maravilloso es el Sagrado Corazón, y las vistas desde la Torre Eiffel. Observo, que cuando cae la noche, París no es para nada, una ciudad oscura, sino que lejos de eso, la ciudad mantiene su encanto.
Sus principales edificios y monumentos, adquieren otros tonos, no menos espectaculares, gracias a sus cuidadas iluminaciones.
Al día siguiente, decido visitar el gran museo D’ORSAY. Lo que fue una estación, cerrada en los años treinta, se transformó en la década de los ochenta, en un CENTRO, donde se expone una maravillosa colección de arte moderno, básicamente desde 1848 en adelante.
El Museo, se halla situado en la orilla derecha del Sena, enfrente del Louvre. En él, se pueden encontrar obras de Degas, Gouguin, Manet, Monet, Renoir, Cezanne, Matisse y Van Gohg.
Retrocediendo en el tiempo, situándome en el año 1874, viene a mi memoria, un grupo de pintores, que serían conocidos con el nombre de IMPRESIONISTAS, celebraron su primera exposición, en un estudio perdido de aquella época parisina.
Sus obras, las ejecutaban al aire libre, con explosivas pinceladas de colores, llenas de fuerza, llenas de vigor; poniendo en ellas, su alma, su corazón y toda la impronta, de su espíritu artístico. Esto traería como consecuencia, una auténtica revolución, dentro del mundo de la pintura occidental, procedente de la época del RENACIMIENTO.
Ya estoy en el interior del museo D’ORSAY. Mi tiempo lo dedicaré a CLAUDE MONET. Nace el año 1840 y muere en el 1926. A pesar de haber nacido en París, Oscar Claude Monet, en familia siempre le llamaron, Oscar; se crió en la localidad costera y portuaria de El Havre. Jeanne-Marie Lecadre, tía del joven Oscar y aficionada a la pintura, desempeñará un papel, de máxima importancia en los primeros años de formación del pintor.
Hubo un hecho muy particular, en la vida de nuestro pintor. Cuando ya en 1905, transcendió con un cierto sentido de escándalo, que había utilizado fotografías, para la realización de algunas pinturas, escribió en una carta… “Que mis catedrales, mis Londres y otros lienzos, estén pintados del natural o no lo estén.
Es algo que a nadie importa, y no tiene interés alguno. Conozco a muchos pintores, que pintan del natural y hacen cosas horribles”. Está claro, el procedimiento utilizado no da valor, en si mismo a la obra. Contemplo extasiada... . NATURALEZA MUERTA . COMIDA EN LA HIERBA . MUJER EN EL JARDIN EN SAINTE-ADRESSE.
Me detengo ante el lienzo titulado, EL HOTEL DES ROCHES NOIERES DE TROUVILLE; este cuadro representa un escorzo de calle que dá al mar; me transmite entonación fresca y límpida. Monet, cuando ejecuta esta obra, su intención no es describir minuciosamente la vista veraniega, sino mostrar el efecto, de un día de estío lleno de sol… LAS AMAPOLAS, esta obra fue realizada en el campo de Argenteuil, y la figura femenina de primer plano es Camille, la esposa del pintor. Monet aborda muchas veces el tema del paseo o el reposo, bajo una interpretación del paisaje, muy suya, muy personal. DESCANSO BAJO LOS LILOS. En este cuadro Monet, experimenta con las posibilidades, de variar las sensaciones de luces y de sombras. La indagación sobre la luz, que lleva a cabo Monet, será altamente teorizado, por los críticos defensores del impresionismo.
Sigo recreándome en los siguientes lienzos... . EL PUENTE FERROVIARIO EN ARGENTEUIL . LAS BARCAS, REGATAS EN ARGENTEUIL . LOS PAVOS . LA ESTACION DE SAINT-LAZARE… Paseo mi mirada por LA RUE MONTORGEIL DE PARIS; desde sus años de formación, Monet se había sentido atraído por París. La representación del cuadro, se desarrolla en un día de fiesta nacional, atestada por la muchedumbre que ha bajado a la calle, y llena de banderas ondeantes colgadas de las ventanas. A mi, se me antoja como una composición, de fantasía de colores en movimientos. Los blancos, los rojos y los azules de la bandera francesa, llenan todo el lienzo, con su fuerza cromática. Continúo acariciando mi itinerario artístico, deteniéndome ante TEMPESTAD EN BELLE-ILE. El cuadro representa un mar enteramente entonado, en una gama de blancos sombreados de tonalidades rosas y azules. Las rocas son azotadas con violencia, por las olas espumosas que sumergen por todas partes. El cielo, se funde con el blanco del mar, haciendo imposible distinguir el límite.
Me detengo, antes las versiones que realizó de las catedrales: LA CATEDRAL DE ROUEN, PRIMER SOL – LA CATEDRAL DE ROUEN, EFECTOS DE LUZ MATINAL – LA CATEDRAL DE ROUEN, A PLENO SOL. En la primera versión, las zonas altas, de más luminosidad, las formas tienden a ser engullidas por la luz. En la segunda versión, el sol envuelve mórbidamente las formas, percibiéndose los espacios vacíos y llenos, que dan movimiento a los volúmenes.
La tercera versión Monet, me transmite su ansia, por ver y representar algo, que considera lejano e inalcanzable… Me quedo extasiada ante EL ESTANQUE DE LOS NENÚFARES, ARMONÍA VERDE… Este cuadro, representa un rincón del jardín de Monet en Giverny. Está concebido como una ensoñación de colores, en donde predominan las tonalidades verdes. El pigmento es denso y pastoso, como en el ciclo de LAS CATEDRALES. Continúo mi trasiego artístico, admirando EL ESTANQUE DE LOS NENÚFARES, ARMONÍA ROSA.
Estos paisajes de agua y de reflejos, se han convertido en una obsesión para nuestro pintor, comentando en una de las múltiples reuniones, que disfrutaba rodeado de sus gentes… Está por encima de mis fuerzas de anciano, y sin embargo quiero llegar a representar, lo que siento vivamente. No estoy acabado (…) vuelvo a empezar, esperando que salga ¿algo...? de tanto esfuerzo. Antes de finalizar mi recorrido pictórico, me sitúo ante su AUTORRETRATO.
Monet es quizá el menos mundano de los impresionistas, si se exceptúa al ermitaño Cezanne. En contadísimas ocasiones, se retrató a sí mismo. Las fisonomías no le interesaban. El pintor ejecutó este autorretrato, a la edad de setenta y seis años. Su rostro, me transmite una gran fuerza expresiva…
Viene a mi memoria, algo que leí no hace mucho tiempo. Ocurrió el 7 de junio de 1912, Claude MONET, agradecía así a un escritor, que lo había elogiado como gran pintor y gran poeta… No, no soy un gran pintor; un gran poeta, ¿No sé...? Sólo sé, que hago lo que pienso, para expresar lo que siento ante la naturaleza, y que a menudo, para llegar a traducir lo que siento vivamente, olvido por completo las más elementales reglas de pintura, si es que... ¿Alguna vez, han existido...?
Mara Gómez Avellaneda