
Manuel Jesús Martínez Fabón
Aquellos tiempos de hadas - 3ª parte
Sin embargo, tras todo el idealismo fantástico descrito en cuentos, mitologías, leyendas y tradiciones, universales o localizadas en naciones, regiones o lugares, hay personas, algunas de ellas personalidades del mundo cultural histórico, que afirman rotundamente haber tenido contacto con estos misteriosos seres.
Un oscuro personaje, el reverendo Kirk, aseguró tener contactos directos y frecuentes con hadas y gnomos (a los que llama "el buen pueblo").
Además, la creencia popular es que desapareció misteriosamente "secuestrado" por las hadas (2). Paracelso mantuvo la realidad existencial de éstos enigmáticos mundos y escribió un ensayo con este título: "El tratado de las Ninfas, Silfos, Gnomos, Salamandras y otros seres" (3).
En las épocas doradas, con nostalgia añoradas, las hadas, capaces de realizar milagrosas transformaciones interiores y dar fuerzas en ilusiones, proyectos y anhelos, estaban en, y a un tiempo eran, nuestro espíritu limpio de ponzoña que, más adelante, como defensa a la hostilidad del entorno humano, se enseñoraría de nuestros corazones.
Los "siete pecados capitales" son los caballos que arrastran el carruaje en el que viaja la humanidad en pos de la consecución de sus apetitos y designios. Los duendes, gnomos, genios y sátiros, estas misteriosas entidades, esos mágicos y juguetones entes que pueblan un plano inperceptible e inaprensible de nuestro mundo, habitaban en un submundo de nuestro interior. Ya digo, no sé a ciencia cierta si estaban en nosotros o éramos nosotros mismos quienes teníamos capacidad para desarrollar facultades insospechadas. Un mundo ignoto, interior y propio, diferente e individual, imperceptible e inaprensible, desconocido, pero que en él radicaba la fuerza para seguir progresando adecuadamente.
Los duendes, traviesos y juguetones, nos hacían realizar las acciones más arriesgadas con un humor sin desasosiegos. Los gnomos, endiabladas criaturas, proporcionaban el adecuado ingenio para realizar los actos que hoy nos parecen imposibles o demenciales. Los genios moldeaban cada momento, adecuándolo a nuestras perentorias necesidades. Los sátiros nos envolvían en una dulce y arrobadora música permanente con su flauta mágica e ironizaban la percepción de la vida. Melodía tan arrobadora como ocasionalmente obnubilante.
Las salamandras nos otorgaban un fuego interno, abrasador, capaz de arrasar y renovar continuamente energías que irradiábamos al exterior, cual posesos de los mitológicos dioses Vulcano o Hefesto. El conjunto nos saturaba de magia y hacía que nuestra vida fuese un contínuo festival que nos parecía sempiterno. Era nuestra "historia interminable".
Ese era presente, hecho futuro que vislumbrábamos. Estos milagros vitales, nunca sabremos si fueron los “elementales” o "la fuerza elemental" que la Creación, por medio de las leyes de la Naturaleza, puso a nuestra disposición como dádiva exclusiva para el ser humano. Ellas, "las chicas", aún eran más afortunadas. A nuestros ojos, las hadas les concedían, además, elegancia y hermosura. Transformaban su condición femenina en enigmático atractivo. No importaba el aspecto físico del momento. Cada una tenía un carisma diferente, un atractivo personal único por ser "chica". Entonces, entonces era el momento de la aparición de aquel significativo e inolvidable primer amor.
Las náyades y ondinas les daban la frescura del agua con el placentero y adormecedor sonido de las fuentes y, a un tiempo, el atronador y fiero ruido de las cascadas al precipitarse en el insondable vacío. Ninfas y nereidas, como recuerdo de las mitológicas sirenas, ahogaban el sonido de la satírica flauta para envolver al sexo opuesto en una candorosa melodía que ocultaba intenciones insospechadas. Como las ocultaban aquellos mitológicos seres de la Iliada para llevar a cabo unos fines determinados. Añadían a su privilegiada inteligencia el don de la estrategia y las hacía adorablemente calculadoras. Eran como una ecuación absurda o imposible a la vez. Las sílfides, espíritus del aire, les conferían sensibilidad para apreciar la belleza y la pasión por la música. Sus pies se movían en cuanto escuchaban la primera nota y su sangre hervía.
Son épocas de época o época de épocas, como se prefiera, en las que hacen furor Los Beatles, los Rolings, los Relámpagos, los Bravos, los Pekenikes, los Mustang, los Tres de Castilla, los Mismos, los Tres Sudamericanos, el Dúo Dinámico, Jorge Negrete, Miguel Aceves Mejía y Pedro Infante, Adriano Celentano, Braulio, Elvis Presley, Elsa Baeza, Gloria Lasso, José Guardiola, Jorge Sepúlveda, Cecilia, Charles Aznavour, Domenico Modugno, la orquesta Maravella, la orquesta de Pérez Prado, la orquesta de Frank Pourcel... Y tantos y tantos nombres que bullen en la atronada, atormentada y ensoñadora "olla de grillos" que soporto sobre mís hombros. Prefiero "cerrar el tintero" y dejar que reposen en la oscuridad de mi inquieta memoria, permitiendo que resuenen, como un eco perdido, los sones instrumentales que elevaron mi alma, enervaron mi espíritu, pusieron en ebullición mi sangre, me hicieron sentir la llamada de la vida y, sobre todo, aprendí las primeras lecciones de poesía. Porque la belleza es poesía y la poesía me rodeaba por doquier. La magia de aquella época de hadas era de una fuerza sobrehumana.
Eran las únicas drogas que necesitaba consumir nuestro espíritu y nuestro organismo. Nuestra sensibilidad, nuestra sensitividad y nuestra sensualidad, como parabólicas antenas de percepción, no necesitaban nada más. ¡Ah, los musics de Peñarrocha…! Como punto culminante del trabajo, este escribidor no puede dejar de recordar, con los ojos empañados, no por unas furtivas lágrimas, sino por un raudal de ellas que enturbian su visión, a quienes nos dejaron en la senda de la vida. Amigos y amigas con los que compartimos aquellas épocas de magia: Manolo, Rosita, Ernesto, Ángel, Mari Carmen... Os juramos por lo más sagrado, por lo que más queremos y hemos querido en nuestra vital andadura, que vuestro recuerdo es y será imperecedero. Jamás podremos olvidar vuestra alegría, que nos contagiaba el gozar la vida y las ansias de disfrutarla. En ocasiones muy determinadas nos enseñasteis el verdadero y profundo sentido de la amistad. Fuisteis elegidos para partir en una truncada juventud. Todos formasteis parte de un idílico tiempo de magia de hadas.
No podemos resignarnos con la sobada frase: "La vida es así..." Pero, ¿es que hay algo justo en este mundo, reino de las sombras donde, al parecer, prima la negatividad? ¿O nada es lo que parece? Pedimos a cambio que, desde el remanso de paz donde estáis, donde todo es amor, sosiego y belleza, veléis por nosotros y salgáis a recibirnos cuando tengamos que dar el paso de transición que vosotros ya disteis. ¡No soltéis nuestra mano! ¡Además de recordaros, os necesitamos! Ahora sois "sabios" y podéis guiarnos. Qué egoístas ¿verdad? En el equipaje del gran viaje, estoy seguro, no pueden faltar estos recuerdos. El tiempo... Para nosotros es un valor concreto y existente.
En vuestro estadio no existe, es abstracto porque fue inventado por el humano para incidirlo sobre la materia. Vosotros, venturosamente, ya no la poseéis. La trinidad, pasado, presente y futuro se aglutinan en un solo concepto. Por lo tanto, tardemos lo que tardemos, que no creo sea mucho, no se os hará larga la espera. Unas advertencias: Cuanto plasmo en mis escritos, son opiniones, pensamientos, ideas y deducciones personales y no pretendo, en absoluto, estar en posesión de la única verdad. Cada cual tiene su verdad y, si le es válida, debe defenderla a ultranza; escuchando, claro está, otras opiniones en busca de calificaciones que reafirmen la suya o enriquezcan su acervo cultural y le lleven a un conocimiento más amplio. Enmendar es le sabios. El empecinamiento, el fanatismo, la prepotencia y la soberbia son patrimonio de los necios.
El "si" porque si y el "no" porque no, son la demostración razonada de los estúpidos. El "siempre ha sido así", es un camino que a ninguna parte hubiera conducido a Ramón y Cajal o a Miguel Servet. El camino hacía la verdad absoluta es demasiado largo para una sola vida, máxime con la inteligencia y percepción humanas. Por otro lado, “quien dice estar de vuelta de todo, es que no ha ido a parte alguna”. Por otro lado quiero decir que, debido a mi estado físico, no puedo manejar libros y, por tanto, debo escribir de memoria o consultando algunos libros virtuales que reposan en la "biblioteca" del PC. Circunstancia que puede llevarme a cometer crasos errores. Además "escribo" dictando al ordenador que, ocasionalmente, escribe palabras no deseadas y que ni el corrector ni el ojo humano detecta en los repasos.
Es duro escribir así. Pero el devoto afecto a Torrevelilla y a mis paisanos me da suficiente fuerza para hacerlo. Como colofón deseo expresar mi ferviente deseo de que los pobladores elementales, nos hayan acercado a la esencia de la Navidad y hayan incrementado la evolución interior y, a un tiempo, nos hayan hecho sentir la felicidad perdurable en un sano y placentero divertimento. Es mi deseo y el de mi familia. Que el año 2008 sea una prolongación de la Navidad y todos los positivos anhelos se vean colmados.
Un fraternal abrazo....... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... ...... (1) He comentado que los relatos fantásticos siempre tienen un poso de verdad. En el caso de las salamandras es una tradición fantástica con una reminiscencia también fantástica. Ese pequeño reptil, que coloquialmente llamamos "dragones" y acostumbramos a verlos en las fachadas e interiores de los los edificios y que, además, tienen la mala fama de comerse la ropa, en realidad se alimentan de pequeños insectos como las polillas.
Ese inofensivo y beneficioso animalito, tiene el mismo nombre que el animal mitológico del fuego. La tradición oral le adjudicó las propiedades de éste y es corriente oir que nace del fuego o en el fuego. Como reptil, se reproduce por huevos como el cocodrilo o la lagartija. (2) El reverendo Kirk. Pastor protestante sueco. En un libro editado en el siglo XVIII aparece una declaración jurada, fechada en 1671, en la que certifica sus vivencias y experiencias.
Pasaporte a Magonia de Jacques Vallee(3 ) Paracelso (Theophrastus Bombastus von Hohenheim 1493-1541). Suizo. Médico, homeópata, químico, alquimista, ocultista (¿cabalista?) y precursor de la teosofía e inspirador de la futura "medicina eléctrica". Rechazó las creencias médicas de su época afirmando que las enfermedades se debían a agentes externos al cuerpo y que podían ser combatidas por medio de sustancias químicas. Dedicado a la magia de mi padre en el aniversario de su partida.- 1º de Noviembre de 2007