
Manuel Jesús Martínez Fabón
A mi buen amigo Pascual
Permite, mi buen amigo, que me apee de los protocolos inútiles de lo humano y hable con el espíritu en los que reposa la sinceridad del alma.
Permite que tenga el honor y el placer de ofrecer y recibir el tesoro de la amistad.
Termino de leer la primera entrega de la nueva fase de Aragón Liberal y me decido a emborronar esta página con unas líneas que no puedo por menos que escribir para expresar mis sentimientos.
Hace, aproximadamente, seis meses que nos conocemos. Casi al principio de ser Editor Jefe de Aragón Liberal. Menos de lo que dura un parto. Recuerdo que mi primera colaboración fue “El hombre actual”. Sin embargo ha sido suficiente tiempo para gestar una amistad que es el producto de los siguientes factores. Compenetración, afinidad telepática en la virtual distancia del ordenador y, sobre todo, admiración tanto por tu buen hacer como piloto del periódico como por tu admirable estilo literario. Por decir tanto en pocas palabras. Por tu genio e ingenio. Por la sinceridad y carencia de todo tipo de hipocresías e intenciones ocultas o disimuladas.
He visto o entrevisto la ardua labor que encierra la previsión de la nueva etapa del admirable periódico cuya dirección ostentas con una maestría fuera de lo común. Una maestría que sólo puede ser el resultado de un motor: el poner el alma, preñada de nobles sentimientos inmersos en la divinidad que llevamos dentro y sobre todo los seres como tú.
El no tener suficiente con lo logrado y desear una perfección que nunca lograrás, porque nunca estarás satisfecho. Porque tu divisa es: “Mejor que ayer y peor que mañana”. Ojalá pudiera conocer, mi noble amigo, tu Carta Astrológica Natal. Los Nodos Lunares nos desvelarían una gran incógnita. Nos dirían qué traías cuando naciste y cual ha sido tu misión en esta vida y cuál es la que aún queda por terminar. Nos hablarían, junto a otras situaciones astrales, de tu carrera como insigne profesional en la medicina. No sé si entenderás las palabras que siguen. Creo que tiene mucho que ver tu nombre con el signo Leo. En medicina la compasividad y la fuerza del León son características esenciales para un buen profesional. Al fin y al cabo es lo que encierra el Juramento Hipocrático.
No sé dónde leí que un buen médico debe de tener “ojo de águila, manos de mujer y corazón de león”. Estas características permanecen incólumes en tu espíritu guiando tu vida en cualquier área en la que te veas inmerso.
Amigo Pascual Falces, gracias por estos meses de alegría e ilusión que has sabido propiciar a quienes hemos estado a tu lado, como lectores y escritores de Aragón Liberal. Ha sido un placer, un privilegio, un honor y un orgullo.
Felicidades, muy bien merecidas, por la difícil, agotadora y meticulosa labor. Has tratado de “no dejar cabos sueltos”, de no dejar manchas oscuras que deterioren la blanca estela que va dejando la nave que pilotas, con exitosos resultados, en la búsqueda de puertos cada vez más grandes en cada etapa o singladura. Con todas las velas henchidas, incluso las menores, las trinqueteras, con el aliento que rezumas por todos los poros de tu cuerpo y de tu espíritu luchador y abnegado, en busca de una sola recompensa: la satisfacción de hacerlo todo bien, siendo tú mismo el juez implacable de tus actos.